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“El Caracol Como Terapia”

Tomado del articulo especial “El caracol como alimento y como terapia”
elaborado por J. Fleta Zaragozano
Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad de Zaragoza
[Bol Pediatr Arag Rioj Sor, 2017; 47: 67-72]

“Aparte de las propiedades nutritivas del caracol, la baba que emite ha sido ampliamente utilizada con fines terapéuticos. En los criaderos se observó que los caracoles curaban rápidamente los pequeños cortes y heridas que se producían las personas en el manejo de estos animales. La aplicación como agente terapéutico e incluso como cosmético, ha sido y es controvertida. La baba de caracol tiene propiedades curativas para él mismo, ya que es producida para sanar sus tejidos y reparar su caparazón cuando este se rompe. Este era un aspecto que ya conocían en la Roma y Grecia antiguas, donde la figura del caracol era el símbolo de las farmacias por sus propiedades medicinales.
Los caracoles se mueven como los gusanos alternando contracciones y elongaciones de su cuerpo, con una proverbial lentitud. Producen mucus para ayudarse en la locomoción reduciendo así la fricción. Esta mucosidad contribuye a su regulación térmica, también reduce el riesgo del caracol ante las heridas, las agresiones externas (bacterianas y fúngicas) ayudándoles a mantenerse lejos de insectos potencialmente peligrosos como las hormigas. Cuando se retrae en su concha, secreta un tipo especial de mucosidad que se polimeriza para cubrir la entrada de su caparazón.

Beneficios de la baba de caracol
La relación de propiedades descritas por la baba de caracol son las siguientes.
Se considera eficaz en la reparación de tejidos, siendo también utilizada para eliminar manchas y quemaduras;
los antioxidantes de la baba de caracol ayudan a reducir la aparición de las arrugas. Reduce las antiestéticas marcas de las estrías y cicatrices y aporta un efecto rejuvenecedor de la piel. Facilita la reparación de los tejidos cuando la piel está irritada por la exposición a productos químicos y ayuda a combatir el acné gracias a su efecto antibiótico, eliminando las bacterias de la piel. Por su efecto exfoliante, ayuda a eliminar las células muertas de la piel para recuperar luminosidad y eliminar «granos», puntos negros y manchas; reduce las manchas propias de la edad o las producidas por la exposición al sol. Eficaz también para combatir la aparición de celulitis. El colágeno y la elastina proporcionan más tersura a la piel y evitan la antiestética flacidez de la misma.


Composición de la baba de caracol
–Alantoína. Se ha comprobado que este elemento (químicamente la glioxildiurea) es un estimulante de la epitelización de la piel por estímulo de la proliferación celular. Ayuda a eliminar los tejidos necróticos, inviables, sustituyéndolos por tejidos nuevos. Otra de sus acciones es actuar como anti-irritante, protegiendo la piel de la acción de sustancias ácidas o alcalinas, jabones o aceites. La Food and Drug Administration, la exigente agencia de comprobación de medicamentos americana, experimenta la utilización de la alantoína en diversas indicaciones para el mantenimiento del buen estado de la piel.

–Proteínas y vitaminas. El caracol las obtiene a través de su alimentación vegetal. Las proteínas contribuyen al buen estado trófico de la piel, pero las vitaminas tienen, además, propiedades antiinflamatorias, que en este caso potencia la acción de los antibióticos naturales contenidos en el mismo sustrato.

–Antibióticos naturales. Contenidos igualmente en la baba de caracol, son sustancias capaces de actuar contra bacterias presentes habitualmente en la piel, en especial Eschericia coli, Staphylococcus aureus, Pseudomona aeruginosa y Propionibacterium acnes (bacteria causante del acné), protegiendo de su infección.

–Colágeno y elastina. Estos dos importantes componentes de la piel se encuentran también en la baba del caracol.

–Ácido glicólico. Una de las grandes novedades de la cosmética ha sido la introducción de los hidroxiácidos, que aplicados a la piel y según su concentración, pueden producir desde una ligera descamación hasta un «peeling» intenso. Uno de los más utilizados en la actualidad es el ácido glicólico, que también está presente en la baba de caracol en una concentración capaz de producir una suave eliminación de las capas más superficiales de células muertas, y promoviendo su sustitución por células recientes, formadas bajo el estímulo de la alantoína. El ácido glicólico, mejora la situación de los folículos pilosos, favoreciendo el paso a su través de las sustancias aplicadas en la superficie (10,11).”

“Según los expertos pueden ser buenos productos hidratantes y atenuar las arrugas, pero no las elimina. Tampoco consiguen hacer desaparecer las estrías ni las cicatrices completamente. No hay que olvidar que se trata de productos cosméticos, no terapéuticos. Es decir, solo actúa en la capa superficial de la piel y sus efectos son limitados. Los dermatólogos recomiendan estos productos en algunos casos concretos, después de la radioterapia (atrofia y desgasta la piel), para cicatrices superficiales y algunos tipos de acné.

Los preparados se aplican de la siguiente manera. Se limpia la zona de la piel donde va a aplicarse la crema, lavando con un jabón suave y natural. Se seca la piel, y se aplica la crema en la zona afectada dando unos pequeños masajes suavemente hasta que sea absorbida. Se suele usar en aplicación tópica de 1 a 2 veces al día”

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